Queridos y queridas,
como he venido prometiendo, posteo y comento todo. Puff ha pasado un montón de tiempo y ha pasado de todo. Estoy segura de que vosotros también estáis viviendo historias de todo tipo y que no me estoy enterando porque desde el primer día hay un puñado de gente que ni postea ni se conecta a Internet (lo cual es una señal de buena salud mental por su parte o de que por el contrario es tan mala -su salud mental- que Internet no es suficiente para ellos y viven muriendo frente a la pantalla de una televisión que reproduce una realidad virtual en la que son seres hipermazados o mujeres sexys). En definitiva, que ya no se nada de nadie XD
Al leer el post tripartido de Ro he vivido sensaciones de todo tipo. Desde añoranza por mi amante bandida, embelesamiento por el nivel adquisitivo de sus familiares con los cuales quiero concertar matrimonio desde ya! (a ser posible con el fantasma), pánico leyendo todo lo referente a mi futuro marido y ya mencionado espíritu, y mucho desconcierto por cuestiones tales como ¿cómo es que Ro no sabía cómo es la casa de sus tíos -tocayos de sus primos- si ya había estado anteriormente allí? ¿De dónde sale tanta comida? ¿Qué hace Ro leyendo el Boletín Oficial del Estado? Y, como no, he reído una barbaridad leyendo los comentarios artísticohumorísticos entre los que quiero destacar "hablando de política y sociedad = roncando como cerdos en los sofás" y lo referente a la rumana gallega, que me ha llegado al alma. No me sé los comentarios de memoria, ¿vale?
En cuanto a mi... ¿qué puedo deciros? Supongo que mi vida es tan habitual ya en China que no sabría por dónde empezar. Empezaré por el medio y acabaré perdida yéndome por las ramas... como siempre.
Desde que cambié de residencia lo más importante que ha pasado es el cambio estacional. Diréis "va, eso es algo que pasa en todo el mundo, ¿te crees guay porque haya pasado en China?". Bueno, parece una gilipollez pero el caso es que a mi me ha afectado horrores ese cambio. Cuando llegué a la residencia todo era luz y maravilla. Intenté entrar en el nivel B de Chino en la universidad y fracasé (lo cual es de agradecer porque he asentado las bases que es lo más importante repitiendo el nivel A básico). Empecé reuníendome con la gente del departamento internacional y (como ya escribí en su momento) con un chino llamado Tony que me asaltó un día por la calle. Para ser complétamente sincera con la humanidad, sólo puedo decir que tengo dos amigos aquí: Tony es uno, el otro es un venezolano de 35 años que fue jesuíta y que se llama Javier. Con franqueza, son las dos únicas personas con las que me siento cómoda e interesada hablando. También conocí muy al principio a una china llamada Ming Feng (Michelle) que está haciendo un postgrado y que es muy agradable, y posteriormente conocí a otra china que se llama Cao Mei Ting (conocida como Ting por los que os he hablado de ella) y que es mi chepa personal, pero luego hablaré de eso. Evidéntemente he conocido a muchísimos más chinos y extranjeros pero éstos son los más importantes.
Al principio quedaba sólo con Michelle por un lado y con los alumnos internacionales por otro. Empecé siendo un poco líder porque llevaba más tiempo en Pekín y porque tenía mucha energía, aunque me retiré con elegancia de esa posición antes de que me echaran a patadas (porque de haber querido seguir siendo líder, es lo que habría pasado). En Pekín hay una sóla zona de marcha al estilo "western" y al principio teníamos mucho entusiasmo y ganas de ir. También un día (el primer día que salimos) nos dedicamos a beber un licor rarísimo que sabía a gloria que se llama Jing Jiu y que pegaba un pedo de los buenos, en la habitación de la compañera de Mongolia. Fue un bonito acercamiento entre nosotros, aunque yo no tardé en reivindicar mi independencia. Los alumnos internacionales captaron la idea o les dio igual (me trae sin cuidado) pero los chinos no lo pillan tan fácilmente. Al poco de conocer a Ting, se vino con nosotros de fiesta y guay, era muy divertida, me acompañaba al mercado y a otros sitios y guay. La di un voto de amistad cuando estuvo enferma y fui con ella al hospital, y di un paso para acercarnos cuando la invité a ir a estudiar juntas al Ikea. ¿Quién iba a decirme que estaba criando un bulto en mi espalda? Yo aprecio mucho la amistad con Ting, de verdad, ha compartido conmigo cosas muy íntimas y hemos tenido momentos de muchísima diversión, además voy a ir a pasar un mes en su casa durante la fiesta de primavera. Hasta aquí todo muy bien. Pero el día que comprendí que no estaba haciendo más amistades ni quedando con otras personas, que no podía ver a nadie más cuando estaba con Ting y que ahuyentaba a las personas que querían acercárseme, la armonía se convirtió en un agobio espantoso, como todos podéis comprender. No voy a dar detalles porque no acabo, pero el caso es que estoy agobiadísima por esta chica.
En cuanto a las costumbres chinas, las que me agradan las he adoptado como hábito personal y ya no las valoro en absoluto (por costumbre) seguramente empezaré a valorarlas cuando vuelva a España. ¿Qué me queda si las cosas buenas no las valoro? Ah, claro, las críticas XD Hay detalles de los chinos que no entiendo, de verdad. Para empzar confirmaré un hecho que todos sabíais: gusto estético idéntico al mío = ninguno, además son unos CERDOS. Sí, efectívamente, igual que yo XD Pero en otros aspectos. No voy a entrar en detalles de su higiene personal porque en realidad me trae sin cuidado, ni voy a comentar nada sobre el hecho de que no tengan cuidado a la hora de eructar porque al fin y al cabo se puede entender como un hecho cultural (veáse los árabes) pero lo que NO puedo comprender son detalles HIGIÉNICOS y SOCIALMENTE necesarios. A ver... ¿cómo puedes escupir en un edificio cerrado? Que escupas en la calle, pase. Que escupas en la calle al lado de mis pies... te lo perdono porque estoy en tu país aunque te miro mal... Que escupas a mis pies cuando estoy subiendo las escaleras ES UNA CERDADA! Que luego paso por ahí otra vez, joder, no has pensado que puedo escalabrarme si resbalo con tus babas? ihhhhhh, sólo de escribir eso me ha dado un escalofrío...
Punto número 2: las montañas de comida sobre la mesa. ¿Tan difícil es apartar la comida a un lado dentro del plato o usar una servilleta? ¿Tanto os cuesta sacar los huesos con delicadeza de la boca y depositarlos con cuidado sobre un trozo de papel? NO, ahí, ála, escupiendo los huesos sobre una mesa sin mantel ni hostias. Os lo juro, cuando veo las montañas de comida donde yo me voy a sentar se me corta el apetito...
Pero ahora viene la paradoja del asunto. Podemos ser todo lo cerdos que queramos, es algo socialmente aceptado que tus babas y tu comida lidie con mi comida *puaj mode ON* pero la gente se va a escandalizar y alarmar si se te ocurre a) sentarte en el suelo mientras esperas a alguien o escribes algo puesto que en este país donde la gente tiene costumbre de ponerse en cuclillas para todo NO HAY BANCOS, o b) si siquiera haces el amago de depositar tu mochila en el suelo ya sea de la calle o de una habitación. WTF? Que alguien me lo explique porque cuando una chica levantó alarmada mi mochila del suelo y le pregunté qué pasaba me dijo que se iba a ensuciar... y yo pensando "seh.. mucho más importante que la mochila esté limpia a lavarnos las manos antes de comer..."
En definitiva, el mundo al revés y con ojos rasgados.
Por fortuna para mi y para el porvenir de nuestra amistad, os visitaré este año en las vacaciones de Navidad (como sabréis los que habéis leido el mail). Y también por mí, ¿eh? porque realmente me estoy dando cuenta de que estoy perdiendo muchísima vitalidad. ¡Ah! ¿Veis? Sabía que me iba a ir por las ramas. Aún no he explicado por qué es tan importante la llegada del invierno. Pues como decía al principio todo era luz y felicidad, hasta que llegó de golpe y porrazo el frío glaciar, pegaron el cambio de hora en España y a mi me descolocaron complétamente. Primero, agobio por encontrar ropa adecuada para el frío. Segundo, el cambio de hora que me impide hablar con vosotros aún más de lo que antes me lo impedía. Tercero, el frío acojonante y la oscuridad que deprimen mazo y quitan las ganas de salir y hacer cosas. Cuarto, la decisión del gobierno de encender la calefacción con un mes de retraso que provocó que muchos sufriéramos resfriados de grados inimaginables (yo llegué a 40º de fiebre y tuve que conocer el interior de un hospital... por fortuna sin mayor complicación). Y yo, en general, me doy cuenta de que estoy cerrando mi expresión una barbaridad en el sentido de que no cuento casi nada personal, evito comportamientos extravagantes en casi todo momento y mantengo una actitud defensiva ante posibles pensamientos negativos por parte de la sociedad o burlas a mi patosa forma de hablar chino. Es decir: estoy entrando en la represión china. Yo a penas me he dado cuenta hasta que me he parado a pensarlo pero me noto muchísimo menos divertida y relajada. Tengo que decir por añadidura que éste comportamiento es resultado de varias malas experiencias al intentar ser yo misma, entre ellas Ting callándome la boca de formas muy persuasivas cuando me he puesto a cantar en la calle. Dios, qué mal la estoy pintando a la pobre...
En fines, ahora que vuelvo a tener internet gracias a la colaboración de mi gran amigo Fabio (el que no vino a la cena de despedida) postearé más si la gente decide pasarse, y sino también XD Tengo mucho que decir y pocas oportunidades de hablar...
¡Un abrazo! Os quiero perras.