Amanece. Los rayos del sol entran suavemente a través de los cristales. Las olas se oyen a lo lejos, meciéndose suavemente y trayendo con ellas el ligero y embriagador aroma oceánico. Oigo unos golpecitos en la puerta, y la dulce voz de mi madre me invita, con esta calidez y amor suyos, a compartir el desayuno con el resto de la familia… “¡¡¡ROCÍO!!! SON LAS NUEVE Y MEDIA, ARRIBA ¡¡¡YA!!!”
*WAKING UP FAIL* =.=
En fin, era un cuadro demasiado hermoso para ser cierto… Pensándolo bien, ahora al escribirlo y reflexionar sobre ello, quizá fuera el karma, porque era perfectamente apropiado que el día haya comenzado así, porque el desarrollo del mismo ha ido de mal en peor…
Un rato después, cámara de fotos en ristre, las compradoras compulsivas de la familia Béjar-Martínez, que venimos siendo casi todas, nos dirigimos al mercado, donde mis tías/primas y mi madre planean abastecerse de tantas patatas como para alimentar a las tropas de Carlomagno durante semanas, y yo fantaseo con la idea de encontrar algo bueno, bonito y barato con lo que rellenar un poco más mi armario ^.^
(Mi padre haciendo el superlerdo en el mercado junto a una de mis tías xD)
Ni que decir tiene que ellas logran sus objetivos: doce kilos de patatas, dos de pimientos de padrón, dos empanadas, dos hogazas y una mantelería después (sí, sí, todo ello POR CABEZA), regresamos al hogar. Aunque ahora que lo pienso, no he tenido tan mala suerte, he encontrado una pulsera muy mona (que como tenía pocas, pues una más), y he podido bajar a hacer fotos y recoger conchas, (que se lo prometí a cierta esposa que yo me sé) a una de las playas de Bueu, que tienen fama por ser las más acogedoras y las del agua más jodidamente fría de Vigo n_n’
Hasta aquí, como puede notarse, todo bien, salvo ese momento de minichuscamiento estomacal post-desayuno, pero ah, amigo, que después de la comida es cuando la cosa ha empezado a torcerse.
Lo primero que he sentido ha sido una imperiosa necesidad de reunirme con el Sr. Roca, (conocido por todos por su entera disponibilidad para la resolución de asuntos sucios), el cual me ha dado el siguiente veredicto: “Enhorabuena, de nuevo este mes, NO estás embarazada” Yo, satisfecha al enterarme, pero nada feliz debido al dolor interior que sentía (que por muy poético que suene, no hablo de nada místico, sino a la sensación de muerte y autodestrucción que me estaban provocando las entrañas), decido tumbarme a ver si se me pasa. No he podido hacer peor elección, ha sido la tarde más angustiosa de mi vida, bromas aparte.
El resto de mi familia ha salido a ver la zona de Barro (se llama así, qué queréis que le haga), y a visitar la industria maderera que dirige uno de mis primos (ése es mi tío, fardando de familia xD), así que me han dejado sola, literalmente TIRADA en la cama.
Cuando todas las pisadas han desaparecido, y el sonido de la puerta cerrarse y el motor de los coches alejándose me dicen que todos se han ido ya, comienza la que he considerado mi pesadilla personal. Echa un amasijo de dolor infernal arrebujada bajo una manta, de pronto empiezo a escuchar pisadas en la planta de abajo. Al principio pienso que a alguien se le ha olvidado algo y ha regresado a buscarlo, pero para eso, tendría que haber escuchado el motor del coche otra vez y la puerta abrirse (que creedme, hace bastante ruido). Las alarmas de mi cerebro ya se han disparado, y aunque la parte racional del mismo está tratando de tranquilizar a la otra desarrollando teorías del tipo “la imaginación nos ha jugado una mala pasada”, la otra está haciendo que cada vez me ponga más histérica, sobretodo porque mi padre antes de irse me ha dejado la puerta cerrada y los pasos ahora se oyen en las escaleras… que están a un metro de mi habitación.
Nerviosa, dolorida, y sobretodo, (para qué negarlo), demasiado asustada para levantarme y abrir la puerta, me escondo (literalmente) bajo la manta, y casi hiperventilando, cierro los ojos y abro los oídos. La madera de los muebles cruje, las cañerías gruñen, los grifos gotean… Todos los sonidos que la casa reproduce per se y el dolor de vientre, hacen que me esté casi literalmente meando de miedo.
Noto que tengo ganas de hacer pis. Aprieto. Pero eso hace que me duela más el vientre y me den más ganas, así que reuniendo todo el valor del que soy capaz, que no es mucho, (pero es que NECESITO ir al servicio), me levanto y abro la puerta con sigilo. La tarde ha ido cayendo y toda la planta está oscura. Enciendo las luces precipitadamente, recorro el pasillo casi corriendo hasta llegar al baño, situado al otro extremo. Justo antes de cerrar la puerta siento como una mano se apoya en mi espalda. Echo el pestillo, aterrorizada. Hago pis. Hay alguien al otro lado de la puerta. Lo noto. Lo sé. Estoy temblando, pero me duele la tripa muchísimo y hace frío, o al menos yo lo siento, así que decido volver a la cama, a arrebujarme de nuevo bajo la manta.
Respiro, cierro los ojos, y recorro de nuevo el pasillo atropelladamente, cierro la puerta de golpe y me lanzo sobre la cama. Me cubro, me abrazo y me mezo. Tengo miedo. No hay nadie en casa, y me siento enferma. Todo está oscuro, y siento cosas raras a mi alrededor… presencias… ¿espíritus? Ni siquiera me atrevo a pensar en ello. De repente noto una presión en la parte de los pies de la cama. Hay alguien sentado en ella. Alguien que está acercándose a mí. Estoy muerta de miedo. Lo tengo muy cerca…
Me despierto con un grito y empapada en sudor. Oigo voces en la planta de abajo. Mi familia ha llegado. Están riéndose de algo. Hago unas cuantas inspiraciones profundas, me levanto y, un poco temblorosa, me dirijo al baño, hago pis y me lavo las manos y la cara.
Ya no me siento sola, la casa parece más luminosa, a pesar de que no he encendido la luz. Me llaman para poner la mesa, así que un poco más animada por la compañía, pongo rumbo a la cocina. Os juro que he oído la puerta del baño cerrarse cuando bajaba la escalera.
(Cómo no van a pasar cosas raras en esta casa con adornos como ESTE u.u)
No pienso volver a quedarme sola en ninguna estancia de la casa a partir de las ocho de la tarde. He dicho. T_T
Me he arrepentido profundamente de no haber ido a ver la industria maderera de mi primo, y cuando me han enseñado las fotos en la cena, hasta me ha parecido bonita e incluso interesante.
Odio mi regla, odio no tener Internet para contaros esto in situ, y ODIO la oscuridad.
PUNTO.
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